Antinazi

Castilla, esa tierra vascona odiada por los nazionalistas

El núcleo inicial de Castilla como región histórica se localiza en el reborde inferior del sistema cantábrico, al este del Reino de Asturias., en la encrucijada de las vías de comunicación que unian las regiones pirenaícas con la meseta y el noroeste de la península.

Aunque en la región se fusionaron pueblos de origen diverso, parece que el predominante era vascón, que había conservado sus arcaicas estructuras socioeconómicas gracias a la escasa romanización sufrida, y que las consolidó en el proceso de resistencia contra los visigodos y, a partir del siglo VIII, contra los musulmanes.

Durante el reinado de Alfonso I de Asturias (739-757), se edificaron en la frontera sur del reino numerosas fortalezas defensivas en forma de castillos, de donde proviene el nombre de Castilla, mencionado por vez primera en un documento histórico del siglo IX.

A partir de entonces , la evolución geográfico-histórica de Castilla se identificó con el proceso de Reconquista: pronto fué ocupada la orilla derecha del río Ebro, y la expansión castellana se vió favorecida por la despoblación casi absoluta de la cuenca del río Duero, alcanzada en los inicios del siglo X.

EL CONDADO DE CASTILLA (858-1017)

A mediados del siglo IX, Ordoño I (850-866), comprendiendo la importancia repobladora y estratégica de Castilla, normalizó la situación jurídica, considerando aquella tierra como una de sus mandaciones y poniendo al frente de ella a un conde. El primer conde de Castilla fue Don Rodrigo, repobló Amaya en el 860 y en el año 865 luchó contra los musulmanes para defender el paso de Pncorvo, llave de la Rioja. El segundo conde fue Diego Rodriguez, fortificó una línea militar que iba de la Rioja al Arlanzón

Los musulmanes intentaron detener el avance castellano hacia el 882, pero fueron rechazados ante los muros de Cellorigo y ante los de Pancorvo.

A medida que Castilla ensachaba sus dominios se iba fragmentando en varios condados, y a fines del siglo IX estaba formada por los de Amaya, Lantarón, Cerezo, Burgos, Lara y Alava.

La división de Castilla en numerosos condados, cuyos dirigentes no siempre actuaban de acuerdo, permitió a los monarcas leoneses mantener la autoridad sobre la zona. Sin embargo, se imponía una unificación del poder, al que se llegará cuando Fernán González reciba de Ramiro II los condados de Burgos, Lantarón, Álava, Lara y Cerezo. Éstos dieron al conde la fuerza suficiente para enfrentarse al monarca, de modo que a la muerte de Ramiro supo aprovechar en su propio beneficio las dificultades internas del reino para afianzar su independencia. Además, consiguió ampliar sus dominios mediante una hábil política de injerencia en los asuntos leoneses, apoyando según su conveniencia a uno u otro de los candidatos al trono leonés. De este modo, alternando la sublevación armada con la sumisión y siempre con el apoyo de Navarra, Fernán González consiguió mantener unidos los condados castellanos y transmitirlos a su hijo.

Tras la muerte del conde García II Sánchez, la herencia del condado castellano pasó a Doña Mayor, esposa de Sancho III el Mayor de Navarra, el cual lo otorgó a su hijo Fernando con el título de rey de Castilla ,tras su muerte.